
Las reservas de gas del continente permanecen por debajo de los niveles habituales, mientras el aumento de los precios y las dificultades para captar cargamentos de GNL elevan la preocupación de cara al invierno.
Europa acelera la carrera para reponer sus reservas de gas antes de la llegada del invierno, pero los niveles de almacenamiento continúan por debajo de los registrados en años anteriores. A mediados de agosto, los depósitos de la Unión Europea se encontraban alrededor del 60 % de su capacidad, una cifra inferior a la media de los últimos años.
La situación se complica por las dificultades para incrementar las importaciones de gas natural licuado (GNL), en un contexto de fuerte competencia con los mercados asiáticos y de interrupciones en las rutas internacionales de suministro. Alemania presenta una de las situaciones más delicadas, con sus instalaciones de almacenamiento en torno a la mitad de su capacidad.
El menor nivel de reservas aumenta la exposición de Europa a nuevos repuntes de precios si se registra un invierno particularmente frío o aparecen interrupciones adicionales en el suministro. Aunque el continente ha reducido su consumo de gas y ampliado el uso de energías renovables, los analistas advierten que el mercado continúa siendo vulnerable ante escenarios de alta demanda.
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